martes, 23 de noviembre de 2010

"Propiedades del dinero", por Rapsodas en el Barrio

Estamos estudiando el mester de clerecía y el Libro de Buen Amor. Para ver la vigencia del mensaje del Arcipreste de Hita, os dejo a continuación una versión hip hop de un fragmento del libro, Propiedades del dinero, por el grupo Rapsodas en el Barrio (puedes visitar su Myspace aquí):

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domingo, 7 de noviembre de 2010

Miguel Hernández

Este año se cumple el centenario del nacimiento de Miguel Hernández. El comentario de texto de esta semana es de uno de sus poemas, Ser onda, oficio, niña, es de tu pelo.
Después de haber hecho el comentario, me gustaría que conocierais las circunstancias que originaron este poema. Las tenéis en el blog Mujeres en la historia, iluminando sombras, del que rescato un fragmento. La que habla es Josefina Manresa, compañera del poeta:


Dos años más tarde, me puse a coser en un taller de la calle Mayor y aunque me pagaban mejor, trabajábamos mucho. Fue aquí donde Miguel empezó a pretenderme. Aún puedo oír sus pasos resonando por la calle antes de asomarse y mirar dentro del taller. Muchas veces me preguntó mi nombre y muchas veces se lo negué, hasta que un día me entregó un papel doblado en dos con unas letras “Para ti” y tenían la poesía Ser onda oficio niña es de tu pelo. Recuerdo una noche que salimos una amiga y yo a pasear. Todavía era verano y acababan de regar las calles. Había un charco y Miguel y un amigo venían por la misma calle de frente. Se pararon junto a nosotras y mirándome fijamente me dijo: “¿Quiere usted una barca para cruzar?” A mí me hizo gracia, me reí y desde entonces estuvo conmigo, en mi vida, en mi corazón, para siempre. A partir de esa noche me acompañaba hasta la puerta del cuartel.
Nuestra relación fue como la de los novios de entonces llena de recato y lejanía, algo que a Miguel le exasperaba, pero yo no quería estar en boca de nadie ni que me engañaran y aquello era algo muy importante para una chica de entonces, lo único que tenía. Por eso nos distanciamos cuando volvió de vacaciones de uno de sus viajes a Madrid. Pudo más el amor que sentía por mí que todas las luces y aventuras que le ofrecía la capital, duró poco la distancia. Desde aquel enfado ya no volvimos a separarnos y estuvimos unidos hasta que él murió.